Los recursos marinos están en declive debido a la degradación del hábitat y a la sobrepesca provocada por el aumento de la demanda, pero sobre todo, dichos recursos están en declive debido a una pesca y a un uso del hábitat marino (EST) inadecuados. La explotación llevada al extremo, a veces bajo la apariencia de un rendimiento máximo sostenible, ha conducido la historia de la actividad pesquera. Los sistemas de gestión de estos recursos han sido creados por las grandes industrias pesqueras y también la mayoría de las pesquerías globales y (MF) ecosistemas marinos han sufrido una lenta, equivocada, inefectiva, incompleta e inexistente administración, dando lugar a una sinérgica “tragedia común” (Hardin 1968; Jackson et al. 2011; Worm et al. 2006). La típica gestión pesquera ha fallado en términos generales de una manera miserable, debido en parte a la dirección administrativa que ha sido llevada a cabo. Algunas pesquerías (LEX) han colapsado (GR) como resultado de una pesca intensiva y mal gestionada y la falta de voluntad política para la conservación. Otras pesquerías(LEX)han colapsado (GR) a su vez, provocado (MF) esta vez por los esfuerzos de gestión dirigidos a una sola especie, los cuales son demasiado simples y no han sido adecuadamente dirigidos hacia los problemas, dentro de un contexto geográfico o ecológico adecuado. Existen muchos ejemplos de estos errores, pero la consecutiva (EST) reducción de los recursos de los moluscos en el Golfo de California y las agrupaciones de la disminución de las huevas del mero de Nassau (SPAGS) en todo el Caribe (Sadovy 1994) son dos ejemplos adecuados para ilustrar adecuadamente este punto. Hay una preocupación emergente de que la gestión marina debe depender de unos principios de gestión ecológicos. (p.ej. Jackson et al. 2001; Pikitch et al. 2004; Feeley et al. 2008). De hecho, esta idea fue codificada por las aguas de los EEUU en el Acto por la Conservación y Administración de la Pesca Magnouson-Stevens (PL 94-265) en el año 1996. Sin embargo, todavía hay debates acerca del significado de este concepto y hay pocos ejemplos reales de su aplicación.
Los ecosistemas incluyen componentes tanto bióticos como abióticos (EST,calco), pero la diversidad, densidad, y distribución de la biota (EST,calco) generalmente se basan en las características físicas del ambiente. La historia geológica de la cuenca marina, desde las placas tectónicas hasta la sedimentación y deposición, (SUP) y cambios en el nivel del mar, todo ello contribuye a cambios geomorfológicos del fondo marino. La geomorfología y la estructura proporcionan huecos, los cuales sirven como hábitats de mayor o menor valor para una gran variedad de especies marinas. La distribución de los arrecifes de coral sirve como ejemplo para este principio biogeográfico de organismos sésiles. Los arrecifes de coral sólo existen dentro de un estrecho rango de latitud, temperatura, salinidad, turbiedad y profundidad; y su rango viene dado por cada uno de estos factores, pudiendo cualquiera de ellos estar limitado en un lugar determinado. Muchos organismos marinos, como los peces, pueden moverse dentro de una variedad de esos hábitats y estructuras subyacentes para aprovecharse de la mayoría de las áreas apropiadas para las fases de su desarrollo (larva, juvenil, adulto), recursos alimenticios temporales o de estación, o las áreas valiosas y los períodos de reproducción. Las características físicas, como los promontorios de arrecifes, los márgenes de las plataformas continentales, los pináculos, y los canales de arrecife que aparecen para ofrecer un hábitat, de alguna manera predecible, a agrupaciones pasajeras de peces del arrecife (Johannes 1978; Kobara y Heyman 2008; Gleason, Kellison, y Reid este asunto; Coleman, Scanlon, y Koenig este asunto). Los pescadores tienen un profundo conocimiento(EST)de los lugares donde realizan su actividad pesquera. Esto puede ser considerado como un conocimiento tradicionalecológico (TEK), un sistema del conocimiento práctico y las creencias(EST) que han se han obtenido de las interacciones con el medio ambiente durante largos períodos (Berkes 1999). TEK está citado para jugar un papel importante en la gestión de los recursos locales de sistemas complejos y dinámicos (Folke 2004), puede ser ordenado y compilado para su uso científico (Johannes 1978; Berkes 1999; Haggan, Neis, and Baird 2007), y puede ser utilizado a su vez para apoyar la planificación de la administración. El ejemplo de Belice, que es de lo que trata este artículo, se diferencia de otros intentos,de todas formas, en que el proceso de reunión que debe hacerse con el conocimiento para ser utilizado en la creación de colaboración con pescadores en el proceso de conservación (EST), es más importante que simplemente ser usado (EST) como información con fines científicos.
El objetivo de este artículo es dar un ejemplo de un nuevo paradigma para los procesos de pesca y gestión marina que están basados en dos principios:
Involucrar a los pescadores en el proceso de investigación y conservación.
Utilizar un enfoque ecológico basado en la geomorfología como un representante de la vida crítica del hábitat.
Este artículo proporciona un análisis de estudio detallado de un proceso de conservación de Belice. El artículo también evalúa la involucración de los pescadores en la síntesis, prueba de la hipótesis y la acción de conservación que rodean la hipótesis promontorio de las multiespecies (Heyman 2004). Propongo que el proceso sea más rápido y más equitativo, que genere más apoyo local y que conduzca a una mayor corriente de beneficios sostenibles que procesos típicos experimentaron (EST) en muchos otros lugares. También se dan otras lecciones y conclusiones clave.
Los recursos marinos están en declive debido a la degradación del hábitat y a la sobrepesca provocada por el aumento de la demanda, pero sobre todo, dichos recursos están en declive debido a una pesca y a un uso del hábitat marino (EST) inadecuados. La explotación llevada al extremo, a veces bajo la apariencia de un rendimiento máximo sostenible, ha conducido la historia de la actividad pesquera. Los sistemas de gestión de estos recursos han sido creados por las grandes industrias pesqueras y también la mayoría de las pesquerías globales y (MF) ecosistemas marinos han sufrido una lenta, equivocada, inefectiva, incompleta e inexistente administración, dando lugar a una sinérgica “tragedia común” (Hardin 1968; Jackson et al. 2011; Worm et al. 2006).
La típica gestión pesquera ha fallado en términos generales de una manera miserable, debido en parte a la dirección administrativa que ha sido llevada a cabo. Algunas pesquerías (LEX) han colapsado (GR) como resultado de una pesca intensiva y mal gestionada y la falta de voluntad política para la conservación. Otras pesquerías(LEX) han colapsado (GR) a su vez, provocado (MF) esta vez por los esfuerzos de gestión dirigidos a una sola especie, los cuales son demasiado simples y no han sido adecuadamente dirigidos hacia los problemas, dentro de un contexto geográfico o ecológico adecuado. Existen muchos ejemplos de estos errores, pero la consecutiva (EST) reducción de los recursos de los moluscos en el Golfo de California y las agrupaciones de la disminución de las huevas del mero de Nassau (SPAGS) en todo el Caribe (Sadovy 1994) son dos ejemplos adecuados para ilustrar adecuadamente este punto.
Hay una preocupación emergente de que la gestión marina debe depender de unos principios de gestión ecológicos. (p.ej. Jackson et al. 2001; Pikitch et al. 2004; Feeley et al. 2008). De hecho, esta idea fue codificada por las aguas de los EEUU en el Acto por la Conservación y Administración de la Pesca Magnouson-Stevens (PL 94-265) en el año 1996. Sin embargo, todavía hay debates acerca del significado de este concepto y hay pocos ejemplos reales de su aplicación.
Los ecosistemas incluyen componentes tanto bióticos como abióticos (EST,calco), pero la diversidad, densidad, y distribución de la biota (EST,calco) generalmente se basan en las características físicas del ambiente. La historia geológica de la cuenca marina, desde las placas tectónicas hasta la sedimentación y deposición, (SUP) y cambios en el nivel del mar, todo ello contribuye a cambios geomorfológicos del fondo marino. La geomorfología y la estructura proporcionan huecos, los cuales sirven como hábitats de mayor o menor valor para una gran variedad de especies marinas. La distribución de los arrecifes de coral sirve como ejemplo para este principio biogeográfico de organismos sésiles. Los arrecifes de coral sólo existen dentro de un estrecho rango de latitud, temperatura, salinidad, turbiedad y profundidad; y su rango viene dado por cada uno de estos factores, pudiendo cualquiera de ellos estar limitado en un lugar determinado.
Muchos organismos marinos, como los peces, pueden moverse dentro de una variedad de esos hábitats y estructuras subyacentes para aprovecharse de la mayoría de las áreas apropiadas para las fases de su desarrollo (larva, juvenil, adulto), recursos alimenticios temporales o de estación, o las áreas valiosas y los períodos de reproducción. Las características físicas, como los promontorios de arrecifes, los márgenes de las plataformas continentales, los pináculos, y los canales de arrecife que aparecen para ofrecer un hábitat, de alguna manera predecible, a agrupaciones pasajeras de peces del arrecife (Johannes 1978; Kobara y Heyman 2008; Gleason, Kellison, y Reid este asunto; Coleman, Scanlon, y Koenig este asunto).
Los pescadores tienen un profundo conocimiento(EST)de los lugares donde realizan su actividad pesquera. Esto puede ser considerado como un conocimiento tradicional ecológico (TEK), un sistema del conocimiento práctico y las creencias(EST) que han se han obtenido de las interacciones con el medio ambiente durante largos períodos (Berkes 1999). TEK está citado para jugar un papel importante en la gestión de los recursos locales de sistemas complejos y dinámicos (Folke 2004), puede ser ordenado y compilado para su uso científico (Johannes 1978; Berkes 1999; Haggan, Neis, and Baird 2007), y puede ser utilizado a su vez para apoyar la planificación de la administración. El ejemplo de Belice, que es de lo que trata este artículo, se diferencia de otros intentos,de todas formas, en que el proceso de reunión que debe hacerse con el conocimiento para ser utilizado en la creación de colaboración con pescadores en el proceso de conservación (EST), es más importante que simplemente ser usado (EST) como información con fines científicos.
El objetivo de este artículo es dar un ejemplo de un nuevo paradigma para los procesos de pesca y gestión marina que están basados en dos principios:
- Involucrar a los pescadores en el proceso de investigación y conservación.
- Utilizar un enfoque ecológico basado en la geomorfología como un representante de la vida crítica del hábitat.
Este artículo proporciona un análisis de estudio detallado de un proceso de conservación de Belice. El artículo también evalúa la involucración de los pescadores en la síntesis, prueba de la hipótesis y la acción de conservación que rodean la hipótesis promontorio de las multiespecies (Heyman 2004). Propongo que el proceso sea más rápido y más equitativo, que genere más apoyo local y que conduzca a una mayor corriente de beneficios sostenibles que procesos típicos experimentaron (EST) en muchos otros lugares. También se dan otras lecciones y conclusiones clave.3.5